miércoles, 21 de noviembre de 2012

No te dejes engañar

Cuando los políticos tratan  de manipularnos  y engañarnos.
Cuando  lo que subyace es un afán de favorecer el negocio de unos pocos .
Cuando  controlan y acogotan los medios de  comunciación.
Al menos  nos queda la  respuesta ciudadana .
Os adjunto un video y una carta de una paciente.
Por favor , no te quedes impasible ante  la privatizacion del sistema sanitario de la Comunidad de Madrid .
http://www.youtube.com/watch?v=tIhRwpbrCPY

martes, 20 de noviembre de 2012

¿y a quien beneficia la privatizacion?

Foto

Esto circula por  facebooks en las páginas de los encierros de los  hospitales:


Esto os va a encantar... a buscar pruebas !!!...

Y si difundís, mucho mejor !!!
(fuente El Pais.com Comunidad)

Hospitales públicos o privados: datos.

Por si interesa, un artículo sobre los datos de los hospitales...
¿Ha vivido la sanidad pública por encima de sus posibilidades? Datos detrás de la 'marea blanca'
http://huff.to/TcYg4l

y para  quien sepa inglés:
Una revisión sistemática reciente no sustenta la extendida opinión de la gestión privada sea más rentable, eficiente o efectiva que la pública, a pesar de que tiene peores resultados clínicos.

lunes, 19 de noviembre de 2012

una carta que ha escrito un usuario del Hospital del Henares.



A continuación os  copiamos  una carta que ha escrito un usuario del Hospital del Henares.

"DESDE FUERA:
Desde fuera es un imponente edificio de color gris.
Donde antes solo había un campo ahora hay un hospital.
Desde fuera, según te vas acercando, notas que pasa algo. Hay sabanas con frases escritas (SE VENDE HOSPITAL), (LA SANIDAD NO SE VENDE, SE DEFIENDE) lo que va dando una idea de lo que ocurre.
Desde fuera, al llegar a la puerta, los carteles, las pancartas, los slogans, las pegatinas, lo ocupan todo, y sobre media mañana ocurre algo.
Un buen número de personas ataviadas con distintos ”pijamas” de colores se reúnen en el exterior. Azules, amarillos, verdes, blancos.
Desde fuera no se sabe muy bien quien es quien, pero parece que todos tienen el mismo problema.
Desde fuera se escucha decir que la ansiedad debe ser pública, que no es algo con lo que se deba hacer negocio, que con la privatización perdemos todos…
Desde fuera no se ve muy bien cual es el problema. A fin de cuentas nadie va a tener que pagar por la atención sanitaria, sea su gestión pública o privada.
Desde fuera parece que esta “rabieta” de los sanitarios es el recurso del pataleo.
Y como desde fuera no tenemos todo el escenario a la vista, nos colamos dentro para tener una perspectiva más amplia.
Desde dentro todo cambia.
Desde dentro se puede oír que el principal tema de conversación no es la pérdida de algunos puestos de trabajo ni de algunos ”privilegios”, sino la preocupación por el declive de la calidad de la asistencia sanitaria.
Desde dentro se ve cómo cientos de profesionales, de forma libre y sin depender de presiones sindicales ni políticas, han dejado a un lado su vida, sus familias, sus hobbies, sus amigos, y el día en que conocieron la noticia decidieron dar un paso adelante y plantar cara.
Desde dentro puedes ver como se han ido organizando, cómo han ido llamando a las puertas necesarias y adecuadas para dar a conocer su mensaje.
Puedes ver a médicos reconvertidos en “community manager” recopilando información y distribuyéndola a través de redes sociales, puedes ver enfermeros dando ruedas de prensa y hablando frente a una cámara de televisión, auxiliares diseñando carteles y pancartas, técnicos, fisioterapeutas, todos ellos moviendose en el mismo camino.
Desde fuera se ven los carteles, se oyen los gritos y las canciones, se ve gente moviendose, pero desde dentro se aprecia el trabajo, la dedicación la preocupación, los nervios.
Desde dentro se ven cosas que desde fuera no se aprecian en su totalidad pues todos estos profesionales de la salud no están de vacaciones, no son liberados sindicales y no dejan de hacer su trabajo.
Desde dentro los ves llegar por la mañana entre una nube de pitidos de “whatsapp”, con el movil en la oreja ya echando humo, aun con el sueño de la noche anterior pegado en los parpados.
Desde fuera ves un cambio de turno.
Desde dentro ves un cambio de actividad.
El que sale de trabajar entra a luchar, y el que entra a trabajar está apoyando al que está luchando.
Desde fuera ves que en la entrada principal, frente a una mesa llena de hojas, hay personas solicitando tu firma, tu apoyo a sus protestas.
Desde dentro ves un salón de actos convertido en centro de control de las distintas áreas en las que se están moviendo.
Desde fuera podrías llegar a pensar “mira estos, en vez de estar trabajando se dedican a montar este fregado”.
Desde dentro comprendes que nadie ha dejado de trabajar, sino están trabajando tres veces más.
Y entonces lo ves.
¿Por qué son los sanitarios los que están protestando?
Porque nadie mejor que ellos sabe cuál es, cual va a ser el problema, porque tú lo ves desde fuera pero ellos lo ven desde dentro.
Porque gran parte de su lucha consiste en informarnos a los pacientes y usuarios de la sanidad pública de lo que se nos puede venir encima.
Porque si, algunos de ellos van a perder su puesto de trabajo y otros van a ver modificadas notablemente sus condiciones laborales, y eso también es una noble causa por la que luchar.
Desde fuera se ve a estas magnificas personas dejándose la piel, la vida e incluso la salud por hacernos llegar un mensaje.
Desde dentro se piensa que cuando el mensaje llegue a todos sus destinatarios, muy probablemente no hará falta continuar con las movilizaciones, pues más que ellos, somos los ciudadanos los que continuaremos la protesta.
Desde fuera podría pensarse que los sanitarios tienen un problema… eso es un error.
El problema lo tenemos los usuarios del sistema sanitario.
Médicos, enfermeros, auxiliares, todo el personal sanitario es bastante probable que se vayan a trabajar a otro sitio. Con mejores o peores condiciones, de acuerdo, pero lo harán.
Los ciudadanos no. Los ciudadanos tendremos que seguir asistiendo al centro hospitalario que nos dejan, sea de gestión publica o privada, y allí sufriremos o soportaremos lo que nos hayan dejado.
Cuando una enfermera pase por nuestra habitación con los guantes de latex puestos quizá tengamos que preguntarnos si esos guantes acaban de salir de la caja o si llevan en sus manos varias horas para que a final de mes la cuenta de resultados de su departamento de un resultado positivo en ultima linea.
Cuando llevemos a nuestros hijos a urgencias y tengamos que esperar a que un saturado profesional pueda llegar hasta nosotros para limpiar la sangre y dar algunos puntos, pocos por supuesto, que son caros, pensaremos si preferiamos que nuestros impuestos hubiesen pagado algún sanitario mas en vez de rescatar bancos, pagar deudas o ipads de diputados.
Y no es que vayamos a tener un pero trato por parte de los profesionales de centros privados, pues quien es un profesional lo es siempre.
Pero a ese profesional no le van a dejar hacer su trabajo con la misma soltura que antes, pues tendrá limites en el uso de medios y tendrá que justificar cualquier material, ademas de trabajar con jornadas maratonianas que no le dejaran responder con la misma soltura.
¿Derroche de medios?
Por favor, si algún día estoy ingresado en un hospital, sangrando en una sala de urgencias, esperando en la antesala de un quirofano… por favor, derrochen medios.
Desde fuera se ve la lucha de los profesionales de la salud.
Desde dentro se ve la lucha por la sanidad, y eso, amigos y vecinos, no es patrimonio de los profesionales; es un derecho de todos los ciudadanos.
Desde fuera deberíamos sentir orgullo y admiración por ellos y apoyar cada uno de sus movimientos a sabiendas de que no es su lucha; debería ser la nuestra."
--------------------------------
Muchas gracias, como usuario y profesional del sistema sanitario, al cual accedimos en condiciones de  igualdad de méritos, concursando y   tras duras Oposiciones y años de estudio.

Sanidad: ese oscuro objeto del deseo



 

Poco a poco y desde mucho antes de que se hablase públicamente de esta crisis, Esperanza Aguirre comenzó su labor privatizadora. Eran los tiempos de dar trabajo a las constructoras y dejarlas gestionar los hospitales.

Poco a poco el diseño de una sanidad absolutamente ajena al Sistema Nacional de Salud como hasta ahora le conocimos se va vislumbrando. Cualquiera que busque trabajo en este campo se dará de bruces con la página de www.capiosanidad.es - lo primero que te choca es el mensaje "Analítica online"... ¿? En esa página deben inscribirse todos aquellos que quieran trabajo. Desde el cirujano cardiovascular al celador. Ignoro los criterios para hacer una selección pero es inquietante.
Luego, de pronto te topas con informaciones sobre como los "mercados" han influido e influyen para que vayamos cediendo lo que convertía a España en un país envidiado por su calidad de vida. Cosas del pasado. Algo por lo que recordaré a Esperanza Aguirre mientras viva.

Sanidad, ese oscuro objeto de deseo por Fernando Vicente

CVC Partners Ese es el nombre que se esconde tras uno de los principales protagonistas de eso que ahora se conoce como ‘los mercados’. Cuando uno está entre los cinco mayores fondos de inversión del mundo, tiene la oficina central en Londres y la sede en el paraíso fiscal de Luxemburgo, sus oficinas en Madrid no pueden por menos que situarse en la calle Serrano, entre Hermosilla y Colón.

Presidido por Michael Smith (que para fundarlo dejó a principios de los 90 la dirección de los fondos de inversión del gigante estadounidense Citicorp en Europa), en la actualidad sus fondos mantienen una inversión total comprometida de 34.290 millones de euros para sus clientes, habituales de la revista Forbes.

CVC copó titulares en todo el mundo en abril con sus planes de vender en bolsa el 20% de las acciones de la Fórmula 1, de la que se rumorea que posee el 60%. Según Bloomberg, el valor del paquete en venta sería de 2.000 millones de dólares, equivalentes a los ingresos previstos por la F1 para este año, de los que espera un rendimiento del 10%. Un claro ejemplo de ‘típica’ operación de ‘los mercados’.

Aquí, CVC también acapara páginas de periódicos últimamente por otra operación en marcha, mucho más discreta pero no menos típica. Pretende sacar partido a su liquidez en uno de sus sectores favoritos, gracias al impulso a la privatización de la sanidad española escondido tras la política de recortes del Gobierno de Rajoy: la compra de la atención primaria y hospitalaria de un millón de valencianos, el 20% de la población.

Para llevarlo a cabo, su vehículo será su portaviones en el sector sanitario español, la compañía Capio Sanidad, que la propia CVC define como el “operador sanitario líder en España”, con “más de 20 hospitales y centros de salud, más de 1.500 camas en cuatro autonomías, y 6.500 empleados”. Con una facturación de 570 millones de euros en 2011 y un ebitda en 2010 de 112 millones, el 25% de sus ingresos procede de la sanidad privada a través de las grandes aseguradoras del sector como Adeslas, Mapfre y Sanitas. Pero el 75% lo obtiene de la sanidad pública, “gestionada por gobiernos regionales con los que Capio tiene contratos a largo plazo de entre 10 y 30 años”, según ella misma explica.
Un porcentaje que ampliaría significativamente con su oferta de compra de Ribera Salud a cambio de 110 millones de euros. Propietaria de cinco hospitales en Valencia (entre ellos el de Alcira, considerado el paradigma del modelo del PP de privatización sanitaria a través de concesiones) y del servicio regional de resonancia magnética, es una sociedad creada bajo los auspicios del entonces presidente Camps para privatizar (bajo la etiqueta de externalizar) la gestión de un quinta parte de la atención sanitaria valenciana. También tiene tentáculos en Madrid, donde cuenta con el hospital de Torrejón y con el servicio de laboratorio de seis hospitales públicos.
Tras los vaivenes que la fortuna está lanzando contra los dos accionistas de Ribera Salud (Bankia y la CAM), los gestores que CVC mantiene en Capio les han avisado de la ventana de oportunidad que se abre en un mercado sanitario español en plena travesía hacia la privatización. Bien lo sabe su presidente ejecutivo, Víctor Madera, que no sólo conoce a fondo el mercado tras crear la mayor empresa del sector, que incluye pesos pesados como la Fundación Jiménez Díaz de Madrid o el barcelonés Hospital General de Cataluña, sino que, dicen, cuenta con las relaciones políticas de sus consejeros y directivos, entre los que destacan los no menos pesados Rodrigo Rato (ahora quizá demasiado pesado), Manuel Lamela, ex consejero de Sanidad de Esperanza Aguirre en el Gobierno de Madrid, o familiares de María Dolores de Cospedal, la presidenta de Castilla La Mancha.

A principios de mayo, Marina Albiol, diputada por Castellón en las Cortes valencianas por Esquerra Unida, interpeló al consejero de Sanidad de la Generalitat valenciana, Luis Eduardo Rosado, por la compra de Ribera Salud: “¿Va a ser Capio, una empresa en la que Rodrigo Rato tiene acciones y familiares de Cospedal son directivos? Y en su réplica, el consejero en ningún momento me dijo que yo estuviera diciendo mentiras. Por lo tanto, yo supongo que es así, pero no tengo ningún papel que lo demuestre”.

Efectivamente, comprobarlo es prácticamente imposible. CVC presume en su web de haber abrazado los diez principios de buen gobierno empresarial expresados en el Pacto Mundial de las Naciones Unidas, pero en realidad tiene su sede en el tercer paraíso fiscal más opaco del mundo. Así que no es extraño que en su sede de Madrid afirmen no tener a nadie que pueda atender a preguntas de la prensa y te remitan vía correo electrónico a su departamento de comunicación en Londres, que ni siquiera se digna a responder.
Lo mismo ocurre en la propia empresa Capio Sanidad, donde sí hay un departamento de comunicación que se limita a contestar que los nombres de su consejo de administración y de su estructura organizativa constituyen “una información que, de momento, no estamos haciendo pública”. Eso sí, añaden que “las relaciones que se están vinculando con Capio no son ciertas”. Tampoco ofrece mucha ayuda acudir al Registro Mercantil. Los nombres que figuran como miembros del consejo de administración son los de otras empresas, que a su vez representan a empresas, etcétera, etcétera.
Eso en cuanto a la sociedad compradora. Lo mismo ocurre con la empresa en venta. Ribera Salud es propiedad al 50% de la CAM y de Bankia, cuyos nombres figuran en el Registro Mercantil como titulares del consejo de administración. En su departamento de comunicación se escudan en no tener la autorización de sus accionistas para dar la información, y en el de Bankia afirman que “todos los miembros de su consejo son técnicos”, y que, por lo tanto, “no tiene interés alguno dar sus nombres”. Como en Capio, en Bankia también piden que creamos que “ninguno de esos nombres (Rato, Cospedal, Lamela…) tiene cargo alguno en la sociedad”.

Así pues, la posible desinversión de Bankia en el sector sanitario y la privatización del sistema público de salud español que planean el Gobierno de Rajoy y el Partido Popular se están llevando a cabo con un oscurantismo total, burlando los más básicos principios de transparencia y buen gobierno, esos conceptos con los que gobernantes y políticos, ejecutivos y grandes empresarios, se llenan la boca.

El último dirigente del PP en apostar por la privatización ha sido el que fue mano derecha del ministro de Sanidad con Aznar, Romay Beccaría, como presidente del Insalud y hoy presidente de Galicia, Alberto Núñez Feijóo: “En lo que no sea el núcleo duro del sistema, se puede experimentar con otros instrumentos (gestión privada)”, afirmó hace apenas diez días. Pero la realidad es que ese afán privatizador es una de las víctimas de la gestión de la crisis por el Gobierno. Tanto Capio como Bankia reconocen que sus conversaciones sobre Ribera Salud están ahora “totalmente paradas”.

En gran parte, seguro, por la situación de la propia Bankia. Pero también por la desconfianza de los inversores en una situación en la que los laboratorios empiezan a exigir efectivo para seguir proveyendo a los sistemas de salud españoles. No es que, ante las necesidades de capital de Bankia, CVC piense que si espera, la compra de Ribera Salud le puede salir mucho más barata. Ante la situación financiera española, al final podría ser ella la que tuviese que reconocer minusvalías en sus balances. El ogro de todo inversor capitalista.


Y ahora planteemos un escenario muy inquietante pero nada alejado de la posible realidad.

La gestión de estas empresas de la Sanidad Pública producen daños a la población. Y decidimos denunciar y demandar... ¿a quién? Porque entre el consabido echar balones fuera de los gobernantes y el oscurantismo empresarial del que habla el artículo, ¿quien se responsabilizará de la Sanidad Pública? ¿Quién fiscalizará los servicios contratados, si se llevan a cabo correctamente, o no. Quién controlará, como se hacía hasta antes de ayer a las diferentes áreas, ahora unificadas... o borradas al control ciudadano?

Sería bueno que, al igual que ha ocurrido con la privatización del Canal de Isabel II, los partidos políticos que verdaderamente se opongan a este desastre, la sociedad en general vayamos planteando el recurso legal y la lucha social para dar marcha atrás a esto. Porque el dinero seguirá saliendo de nuestros bolsillos pero no retornará en forma de una sanidad solidaria y de calidad. Retornará en forma de dividendos para los mercados, para las multinacionales, que han propiciado, junto a políticos, en mi opinión, absolutamente corrompidos hasta la médula más profunda de su ser, la pérdida de un bien social como es nuestra sanidad pública.

 

 

En defensa de la Sanidad Pública.


En defensa de la Sanidad Pública

Llamamiento a los profesionales sanitarios y ciudadanos de Madrid

 

Estamos viviendo un momento crítico para la sanidad Pública madrileña que se concreta el proyecto de presupuesto de 2013 que avanza hacia el desmantelamiento del sistema sanitario público en Madrid. En estos momentos la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública cree que es necesario hacer las siguientes reflexiones.

 

La Comunidad de Madrid no tiene un elevado gasto sanitario, sino que por el contrario es una de las CCAA que menos dinero dedica a la Sanidad (en 2012, 140 € por persona y año menos que la media: 910 millones € menos de lo que le correspondería si el presupuesto por persona se hubiese situado en el promedio), además de haber sucedido lo mismo desde 2001, con lo que la sanidad madrileña esta crónicamente descapitalizada

 

El proceso de privatizaciones iniciado desde las transferencias lentamente y que se concreto aún mas en los nuevos hospitales privados y semiprivados (hospitales PFI y concesiones administrativas) ha disminuido aún más los recursos de la Sanidad Pública, porque estos centros cuestan a los madrileños entre 7 y 8 veces más que los de gestión tradicional (probablemente aún mas porque desde la Consejería se les hacen “regalos económicos” sin publicidad ni control)  y su sobrecoste sale de los presupuestos de los centros públicos que han visto disminuir sus fondos en el 11% en los 2 últimos años, Algo parecido pasa con la Atención Primaria en la que también se han producido serios recortes.

 

Los objetivos de ahorro indiscriminado que se proponen desde la Consejería solo van a provocar mayores problemas a los centros y a la postre un deterioro de la atención sanitaria.

 

Las medidas que se propone adoptar la Consejería son lesivas para el funcionamiento de la Sanidad madrileña:

·         La externalización de la atención sanitaria de 6 hospitales saldrá finalmente más cara y empobrecerá los servicios que prestan (menos personal, menos capacidad resolutiva de los centros, etc), las cifras que da la Consejería son pura y simplemente mentiras.

·         Las concesiones de 27 centros de salud ampliarán la privatización del sistema, no se ha demostrado que sean mas eficientes ni eficaces y permitirán introducir la privatización y los intereses comerciales en esta pieza básica del sistema sanitario.

·         La previsión es que se privaticen los centros de especialidades  y los centros de salud de las zonas que atienden estos hospitales, aumentando aún más la privatización.

·         La externalización de los servicios no sanitarios no ha conseguido una mejora en su funcionamiento, todo lo contrario, y sí unos mayores costes.

·         La conversión del hospital de la Princesa en un macrogeriátrico es una barbaridad desde el punto de vista sanitario y asistencial y supone peder recursos profesionales de calidad e infraestructuras de elevado coste, cerrar servicios de referencia y en suma solo tiene el objetivo de favorecer la demanda de los hospitales privados. Lo mismo puede decirse de las propuestas sobre el Carlos III y el Instituto de Cardiología. Solo si se cierran o se privatizan los centros públicos de referencia se podrá garantizar el negocio de los privados, y eso es lo que se pretende.

·         No es cierto que los copagos y menos aún la implantación del euro por receta vayan a mejorar la prestación farmacéutica, mas bien lo contrario porque las personas con pocos recursos no podrán comprar los medicamentos recetados  y se producirán numerosos casos de incumplimiento terapéutico con las complicaciones que conlleva y los costes que se producirán por el agravamiento de sus enfermedades.

·         La retirada de las prolongaciones de servicio activo a los mayores de 65 años, solo tiene como objetivo la reducción indiscriminada de personal porque es bien conocido que el Gobierno ha establecido que solo se cubran el 10% de las jubilaciones, se trata de un ERE encubierto que se suma a los que se harán en los centros privatizados.

·         La concentración de los laboratorios es solo el primer paso para su privatización, los hospitales PFI ya dependen de un macrolaboratorio privado, y algo parecido puede decirse de lo que denomina eufemísticamente “concentración de la complejidad” que en su vertiente positiva ya esta funcionando con los servicios de referencia.

·         Los trabajadores sanitarios van a sufrir especialmente este proceso privatizador porque muchos perderán sus empleos, y todo empeoraran sus condiciones laborales y profesionales, lo que a la postre repercutirá en un empeoramiento de la calidad asistencial

 

Por todo ello tenemos que tener claro que estas propuestas no garantizan la sostenibilidad, no van a ahorrar significativamente, y desde luego van a empeorar el funcionamiento del sistema sanitario de Madrid. Su único objetivo es privatizarlo y realizar una transferencia de fondos desde el bolsillo de los ciudadanos y los profesionales a las empresas privadas.

 

No podemos dejar que suceda. Tenemos que seguir movilizándonos de manera unitaria para defender la Sanidad Pública, universal y de calidad, que es la garantía del derecho constitucional a la protección de la salud.

 

TODOS Y TODAS A MOVILIZARNOS POR LA SANIDAD PÚBLICA

NO PERMITAMOS NI UNA SOLA PRIVATIZACION

LA SALUD DE LAS PERSONAS TIENE QUE ESTAR POR DELANTE DE LOS BENEFICIOS DE LAS EMPRESAS

 

Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Madrid

19 de noviembre de 2012