domingo, 17 de noviembre de 2013

18 de Noviembre .Dia Europeo del uso Prudente de los antibióticos











Hoja de información para el público general
Definiciones
¿Qué son los antibióticos?
Los antibióticos, también llamados antimicrobianos, son un tipo de medicamento que puede destruir las bacterias o impedir su crecimiento para curar infecciones en las personas, los animales y, en ocasiones, en las plantas. Los antibióticos son medicamentos que combaten las infecciones bacterianas (como la neumonía neumocócica o las infecciones estafilocócicas de la sangre); los antimicrobianos que son eficaces frente a los virus se llaman habitualmente antivirales (por ejemplo, los usados para la gripe, el VIH o el herpes). No todos los antibióticos son eficaces contra todas las bacterias. Existen más de 15 grupos distintos de antibióticos que se diferencian en su estructura química y su acción contra las bacterias. Un antibiótico determinado puede ser eficaz contra un sólo tipo de bacteria o contra varios.
¿Qué es la resistencia a los antibióticos?
Se dice que una bacteria ha desarrollado resistencia cuando un antibiótico específico pierde su capacidad para destruir la bacteria o detener su crecimiento. Algunas bacterias son resistentes por naturaleza a determinados antibióticos (resistencia intrínseca o inherente). El problema es más preocupante cuando algunas bacterias que normalmente son sensibles a los antibióticos se vuelven resistentes como consecuencia de alguna alteración genética (resistencia adquirida). Las bacterias resistentes sobreviven en presencia del antibiótico y siguen multiplicándose, prolongando la enfermedad e incluso causando la muerte. Las infecciones provocadas por bacterias resistentes requieren mayores cuidados así como el uso de antibióticos alternativos y más costosos que, en ocasiones, pueden tener efectos secundarios más graves.
Causas de resistencia a los antibióticos
¿Cuál es la principal causa de resistencia a los antibióticos?
La resistencia a los antibióticos puede ocurrir de manera natural como consecuencia de mutaciones en los genes de una bacteria. Sin embargo, el uso excesivo e inadecuado de los antibióticos acelera la aparición y la propagación de bacterias resistentes. Las bacterias sensibles son destruidas cuando se exponen a los antibióticos, mientras que las bacterias resistentes siguen creciendo y multiplicándose. Estas bacterias resistentes pueden diseminarse y causar infecciones a otras personas que no hayan tomado ningún antibiótico.
¿Qué es el uso «inadecuado» de los antibióticos?
-Cuando usted utiliza los antibióticos por un motivo equivocado: la mayoría de los resfriados y la gripe están causados por virus frente a los cuales los antibióticos NO son eficaces. En estos casos, su enfermedad no mejorará si toma antibióticos: los antibióticos no bajan la fiebre ni mejoran los síntomas como los estornudos.
-Cuando usted usa los antibióticos de manera incorrecta: si acorta la duración del tratamiento, reduce la dosis o no toma la medicación con la frecuencia correcta (si toma el fármaco una sola vez, en lugar de 2 ó 3 veces al día según las instrucciones), usted no tendrá una cantidad suficiente del medicamento en su cuerpo y las bacterias sobrevivirán y se harán resistentes.
Siga siempre las instrucciones de su médico y tome los antibióticos cuándo y cómo él se lo indique.
¿Qué enfermedades causan las bacterias resistentes?
Las bacterias multirresistentes pueden causar una amplia variedad de infecciones: infecciones urinarias, neumonía, infecciones cutáneas, diarrea o infecciones de la sangre. La localización de la infección dependerá de la bacteria y del estado del paciente.
Los pacientes hospitalizados corren el riesgo de contraer infecciones que no están relacionadas con la causa del ingreso, por ejemplo, infecciones de la sangre y del foco quirúrgico causadas por SARM (Staphylococcus aureus resistente a la meticilina, un tipo de antibiótico que normalmente es eficaz contra esta bacteria), infecciones de la sangre causadas por Enterobacteriaceae productoras de BLEE (betalactamasas de espectro extendido, enzimas capaces de destruir algunos antibióticos), infecciones de válvulas cardíacas causadas por Enterococcus resistentes a la vancomicina e infecciones de heridas y focos quirúrgicos provocadas por Acinetobacter baumannii resistente a los carbapenémicos.
El problema de la resistencia a los antibióticos
¿Por qué supone un problema la resistencia a los antibióticos?
El tratamiento de las infecciones causadas por bacterias resistentes plantea un reto: los antibióticos que se utilizan habitualmente ya no son eficaces y los médicos tienen que elegir otros distintos, lo que puede hacer que los pacientes tarden más tiempo en recibir el tratamiento correcto y provocar complicaciones e incluso la muerte. Además, el paciente puede necesitar mayores cuidados y antibióticos alternativos más costosos que, en ocasiones, tienen efectos secundarios más graves.
¿Cuál es la gravedad del problema?
La situación está empeorando con la aparición de nuevas cepas bacterianas resistentes a varios antibióticos al mismo tiempo (que se denominan bacterias multirresistentes). Estas bacterias podrían incluso llegar a ser resistentes a todos los antibióticos conocidos. Sin antibióticos eficaces, regresaríamos a la «era anterior a los antibióticos», y los trasplantes de órganos, la quimioterapia contra el cáncer, los cuidados intensivos y otros procedimientos médicos ya no serían posibles. Las enfermedades bacterianas se propagarían y serían imposibles de tratar, con lo que provocarían la muerte.
¿Es más grave el problema ahora que en el pasado?
Antes del descubrimiento de los antibióticos, miles de personas fallecían a causa de las enfermedades bacterianas, como la neumonía, o por una infección contraída tras una operación. Desde que se descubrieron y se empezaron a usar los antibióticos, cada vez hay más bacterias —que inicialmente eran sensibles— que se han hecho resistentes y han desarrollado muchas formas diferentes de contrarrestar los efectos de los antibióticos. Debido al aumento de la resistencia y a que en los últimos años se han descubierto y comercializado pocos antibióticos nuevos, el problema de la resistencia a los antibióticos constituye actualmente una importante amenaza para la salud pública.
¿Qué puede hacerse para remediar este problema?
Todos somos responsables de conseguir que los antibióticos sigan siendo eficaces. El uso prudente de los antibióticos puede contribuir a detener el desarrollo de bacterias resistentes y ayudar a que los antibióticos sigan siendo eficaces para las generaciones venideras. Teniendo esto en mente, es importante saber cuándo es adecuado tomar antibióticos y cómo tomarlos de forma responsable. Las eficaces campañas de sensibilización pública, que se están llevando a cabo en algunos países, han servido para reducir el consumo innecesario de antibióticos.
Todos podemos desempeñar un papel importante en la disminución de la resistencia a los antibióticos:
Pacientes:
    1. Siga las recomendaciones de su médico cuando tome antibióticos.
    2. Siempre que sea posible, vacúnese para evitar las infecciones.
    3. Lave sus manos y las de sus hijos con regularidad, por ejemplo, después de toser y estornudar y antes de tocar otras cosas o a otras personas.
    4. Utilice siempre los antibióticos bajo prescripción facultativa, no aproveche la medicación sobrante ni tome antibióticos obtenidos sin receta médica.
    5. Pregunte a su farmacéutico cómo deshacerse de los medicamentos que le sobren.
Médicos y otros profesionales sanitarios, por ejemplo, farmacéuticos y enfermeros:
    1. Recete antibióticos sólo cuando sea necesario, de acuerdo con las directrices basadas en datos científicos. En la medida de lo posible, recete un antibiótico que sea específico para la infección concreta y no un antibiótico «de amplio espectro».
    2. Explique a los pacientes cómo pueden aliviar los síntomas de los resfriados y la gripe sin recurrir a los antibióticos.
    3. Explique a los pacientes por qué es importante que cumplan el tratamiento cuando el médico les receta un antibiótico.
Si quieres leer  más  y también en la página del Ministerio de Sanidad
 

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